Una investigación de Jeune Afrique describe un mercado clandestino de información confidencial y sitúa el control de la inteligencia entre los principales intereses de los grupos que se disputan la influencia en la Presidencia.
BNN África | Camerún
Las rivalidades en el entorno del presidente de Camerún, Paul Biya, alcanzan a una de las instituciones más sensibles del Estado: la Dirección General de Investigación Exterior (DGRE). Una investigación de Jeune Afrique describe un servicio de inteligencia debilitado por las disputas políticas y la precariedad de sus agentes, en cuyo interior se habría desarrollado un mercado clandestino de información reservada.
El periodista Yves Plumey Bobo, enviado especial del medio a Yaundé, investigó el funcionamiento de estos circuitos, sus protagonistas y las condiciones de quienes realizan las tareas sobre el terreno. Su trabajo señala una creciente utilización de los recursos del organismo para atender intereses particulares, desde conflictos personales hasta maniobras contra adversarios políticos.
Los informes y datos confidenciales se convertirían así en mercancía para quienes buscan conocer los movimientos, las relaciones o las comunicaciones de otras personas.
Uno de los ejemplos recogidos por Jeune Afrique resulta especialmente revelador: por menos de 25.000 francos CFA, unos 38 euros, un agente de la DGRE podría proporcionar a un marido información detallada sobre las comunicaciones de su esposa. El artículo recoge las explicaciones de François Soudan, director de la redacción del medio, durante una intervención en el programa La Semaine de Jeune Afrique, de RFI, con Catherine Potet.
Soudan describe un mercado negro de informes y boletines de inteligencia al que se puede recurrir a cambio de una remuneración. Según la investigación, entre sus clientes figurarían empresarios, militares, periodistas y activistas políticos. Los datos obtenidos, en ocasiones de carácter íntimo, permitirían presionar a otras personas, debilitar a competidores o perjudicar directamente a un rival.
El reportaje relaciona estas prácticas con la pérdida de medios de la DGRE y la precariedad de parte de su personal. Los contactos, el acceso a documentación y los conocimientos adquiridos al servicio del Estado estarían siendo aprovechados para realizar encargos privados.
Esa comercialización de información convive con otra disputa: el control político de la institución. Jeune Afrique sitúa las tensiones en el contexto de la sucesión de Paul Biya y señala, en particular, las rivalidades entre la primera dama, Chantal Biya, y el hijo mayor del presidente, Franck Biya. Según el medio, este último cuenta con el respaldo de Samuel Mvondo Ayolo, director del gabinete civil de la Presidencia.
La publicación vincula estos movimientos con la vicepresidencia y el futuro relevo al frente del país. Dentro de ese escenario, controlar la DGRE supondría disponer de información sobre las actividades, los contactos y las vulnerabilidades de otros grupos del entorno presidencial. El servicio de inteligencia aparece, en el relato del medio, como una institución cuyo control puede influir en el equilibrio de fuerzas dentro del poder.
La DGRE ya había atravesado un importante cambio de dirección en diciembre de 2023. El día 19 de ese mes, Paul Biya nombró por decreto a Jean Pierre Robins Ghoumo al frente del organismo, en sustitución de Léopold Maxime Eko Eko.
El relevo se produjo después de la detención de Eko Eko en el marco de la investigación por el asesinato del periodista Martinez Zogo. Aquel caso puso bajo escrutinio a altos responsables de los servicios de inteligencia y abrió una etapa especialmente delicada para la institución. La detención y las acusaciones formuladas en ese procedimiento no equivalen a una declaración de culpabilidad.
La investigación de Jeune Afrique examina ahora lo que ocurre en el funcionamiento cotidiano del organismo: quién obtiene la información, por qué vías circula y al servicio de qué intereses termina utilizándose. El panorama que presenta combina encargos particulares, circulación de documentos reservados y luchas de influencia en el entorno del jefe de Estado.
Las denuncias sobre la venta de información y las rivalidades descritas se atribuyen a Jeune Afrique. En el material consultado no consta una respuesta de la DGRE ni de las personalidades mencionadas a esas afirmaciones.
Fuentes: Jeune Afrique, investigación de Yves Plumey Bobo



