BNN África | Yaundé

Al menos tres civiles murieron el domingo 13 de septiembre después de que hombres armados abrieran fuego contra un vehículo en Ekona, una localidad de la región del Suroeste de Camerún, escenario desde hace años del conflicto que afecta a las zonas anglófonas del país.

Según una fuente de seguridad citada por la agencia Xinhua, el ataque habría sido perpetrado por presuntos combatientes separatistas. Las circunstancias exactas en las que se produjo el tiroteo todavía no han sido esclarecidas y, hasta el momento, no se han difundido públicamente las identidades de las víctimas.

El ataque se produce en un periodo de renovada tensión en las regiones del Noroeste y Suroeste, donde la actividad de grupos armados continúa condicionando la vida cotidiana de numerosas comunidades.

A comienzos de septiembre, grupos separatistas promovieron medidas de confinamiento destinadas a paralizar la actividad en las zonas anglófonas, coincidiendo con el inicio del curso escolar. La educación se ha convertido durante años en uno de los sectores más afectados por la crisis, con interrupciones de las clases, amenazas, secuestros y ataques que han dificultado el funcionamiento normal de numerosos centros.

Una nueva escalada de violencia

El ataque de Ekona no es un episodio aislado. Días antes, en Wum, región del Noroeste, un comisario de policía murió cuando intentaba intervenir durante un ataque en el que cinco profesores fueron secuestrados, según las autoridades regionales.

La sucesión de incidentes vuelve a evidenciar la fragilidad de la situación de seguridad en las dos regiones anglófonas y, especialmente, la exposición de la población civil.

La crisis comenzó en 2016, inicialmente con protestas de abogados y profesores que denunciaban la creciente utilización del francés en instituciones judiciales y educativas de las regiones de mayoría anglófona. La respuesta a aquellas movilizaciones y la posterior radicalización de una parte del movimiento transformaron progresivamente la crisis política en un conflicto armado.

Desde entonces, las fuerzas gubernamentales se enfrentan a diferentes grupos separatistas que reclaman la creación de un Estado independiente en las regiones anglófonas. Organizaciones internacionales han documentado graves abusos contra civiles atribuidos a diferentes actores del conflicto, además de asesinatos, secuestros, desplazamientos y ataques contra escuelas.

Casi una década después del inicio de la crisis, la violencia continúa sin una solución política definitiva. El nuevo ataque registrado en Ekona vuelve a mostrar que, más allá del enfrentamiento entre las fuerzas de seguridad y los grupos armados, son las comunidades civiles las que siguen soportando buena parte de las consecuencias del conflicto.

Fuentes fundamentales: Xinhua · Amnesty International · Associated Press.