Malabo.— Durante los últimos días, encontrar combustible en Guinea Ecuatorial se convirtió en una preocupación cotidiana para conductores, transportistas y empresas. Las colas frente a las estaciones de servicio y la incertidumbre sobre el abastecimiento acabaron trasladando el problema desde las calles hasta las más altas instancias del Gobierno.
El vicepresidente de la República, Teodoro Nguema Obiang Mangue, responsabilizó públicamente a TotalEnergies por las dificultades registradas en el suministro. Durante una reunión con representantes de la multinacional francesa, GEPetrol Servicios y Tradex, el dirigente expresó su malestar y advirtió de que las empresas que no estén dispuestas a prestar adecuadamente sus servicios pueden abandonar el país de manera pacífica.
Las declaraciones confirman la preocupación del Ejecutivo ante una crisis que ha afectado al funcionamiento normal de la economía. Sin embargo, los datos disponibles no permiten concluir que TotalEnergies sea la única responsable del desabastecimiento.
TotalEnergies tiene un papel importante, pero no controla toda la cadena
TotalEnergies es uno de los principales operadores del mercado nacional de carburantes. La compañía dispone de estaciones de servicio, instalaciones aeroportuarias y marítimas, así como depósitos petroleros en Caracolas y Ekuku. Por esta razón, debe ofrecer explicaciones claras sobre lo ocurrido en sus instalaciones y sobre las dificultades que impidieron mantener el suministro habitual.
Pero el combustible que llega al consumidor no depende únicamente de las estaciones o de la empresa que lo distribuye.
Antes de ser vendido, debe ser adquirido en el exterior, transportado por vía marítima, descargado, almacenado y posteriormente distribuido por carretera. En este proceso intervienen contratos de importación, pagos internacionales, autoridades portuarias, organismos reguladores, empresas públicas y operadores privados.
Para determinar la responsabilidad real sería necesario conocer en qué punto exacto se produjo el fallo: si el cargamento no llegó a tiempo, si existieron problemas de financiación, si las reservas almacenadas fueron insuficientes, si falló la distribución o si alguna empresa incumplió sus compromisos contractuales.
Hasta ahora, no se ha publicado una auditoría técnica, un inventario de existencias o documentación contractual que demuestre que TotalEnergies provocó deliberadamente la escasez.
Por tanto, atribuir toda la crisis a una sola compañía, sin hacer públicos esos datos, ofrece una explicación incompleta de un problema que parece afectar al conjunto del sistema nacional de abastecimiento.
¿Dónde queda GEPetrol?
La crisis también dirige la atención hacia GEPetrol, la empresa nacional creada para representar los intereses del Estado en el sector de los hidrocarburos.
Su existencia debería permitir a Guinea Ecuatorial desarrollar una mayor capacidad propia para participar en la producción, comercialización, almacenamiento y distribución de los recursos energéticos del país.
Por ello, resulta razonable que una parte de la población se pregunte por qué el abastecimiento interno continúa dependiendo en gran medida de una multinacional extranjera después de varias décadas de explotación petrolera.
Si GEPetrol fue creada para fortalecer la participación del Estado en el sector, la pregunta no debería limitarse a qué hizo TotalEnergies durante la crisis. También sería necesario explicar cuál es la capacidad actual de la empresa nacional para importar, almacenar y distribuir combustible.
La participación de GEPetrol en la reunión convocada por el vicepresidente confirma que la solución no depende exclusivamente de TotalEnergies. También involucra a las instituciones públicas y a las empresas nacionales encargadas de proteger la seguridad energética del país.
En lugar de plantear únicamente la salida de una multinacional, el debate debería centrarse en determinar si GEPetrol dispone de los recursos financieros, técnicos y logísticos necesarios para asumir una mayor parte del suministro nacional.
Un país productor que no transforma su propio petróleo
La escasez ha vuelto a poner de manifiesto una de las mayores contradicciones de Guinea Ecuatorial: el país produce y exporta petróleo, pero no fabrica los combustibles que necesita su población.
Los datos de la OPEP indican que Guinea Ecuatorial no registró producción de derivados petrolíferos durante 2024. En términos prácticos, esto significa que el país puede extraer crudo, pero necesita importar gasolina, gasóleo y otros productos refinados para abastecer el mercado interno.
En 2024, la producción media de crudo se situó cerca de los 57.000 barriles diarios, mientras que las exportaciones se aproximaron a los 56.000 barriles por día. Las cifras muestran que una parte muy elevada del petróleo extraído sale del país sin ser transformada localmente.
Esta estructura hace que Guinea Ecuatorial sea vulnerable a cualquier retraso exterior. Aunque el subsuelo nacional siga produciendo petróleo, un problema con los barcos, los pagos, los depósitos o los contratos puede dejar sin carburante a las estaciones de servicio.
La paradoja es evidente: un país petrolero puede sufrir escasez de gasolina porque carece de una instalación capaz de convertir su propio crudo en productos útiles para la población.
Más de tres décadas sin una refinería operativa
Desde el inicio de la explotación petrolera a gran escala en la década de 1990, Guinea Ecuatorial ha dispuesto de tiempo para estudiar la construcción de una refinería nacional.
Una infraestructura de este tipo podría reducir la dependencia de las importaciones, garantizar una mayor estabilidad del suministro y permitir que una parte más importante del valor generado por el petróleo permanezca dentro del país.
También podría favorecer la creación de empleo especializado, impulsar nuevas industrias y abrir la posibilidad de exportar productos refinados a otros mercados de África Central.
En los últimos años se han anunciado distintos proyectos de refinería, incluido uno con una capacidad prevista de aproximadamente 20.000 barriles diarios. Sin embargo, los datos más recientes de la OPEP seguían situando a Guinea Ecuatorial sin producción nacional de derivados petrolíferos.
El problema, por tanto, no es únicamente la ausencia de proyectos anunciados, sino la falta de una instalación plenamente operativa que pueda abastecer al país.
Cada nueva crisis de combustible devuelve la misma pregunta: ¿por qué una parte de los ingresos obtenidos durante los años de mayor producción no se destinó a desarrollar antes una infraestructura nacional de refinación y almacenamiento estratégico?
La salida de TotalEnergies no resolvería automáticamente la escasez
Pedir a TotalEnergies que abandone el país puede transmitir una posición firme, pero la salida de la compañía no produciría combustible ni garantizaría por sí sola el abastecimiento.
La empresa administra una parte significativa de las estaciones y dispone de depósitos e instalaciones logísticas. Una retirada sin un plan de sustitución podría dejar un vacío operativo difícil de cubrir de forma inmediata.
Para que GEPetrol u otro operador asumieran esas funciones sería necesario contar con combustible contratado, financiación, barcos, depósitos, camiones cisterna, personal cualificado y una red de distribución capaz de atender simultáneamente a Malabo, Bata y el resto del territorio nacional.
El asunto no consiste simplemente en decidir qué empresa debe quedarse o marcharse. La cuestión principal es saber quién está preparado para garantizar de manera permanente que el combustible llegue al consumidor.
Una transición precipitada podría agravar el problema que se pretende resolver. Una transición planificada, en cambio, podría fortalecer la participación nacional sin comprometer el suministro.
La transparencia sigue siendo una asignatura pendiente
A la falta de capacidad de refinación se añade otra dificultad: la ciudadanía no dispone de un portal público y actualizado que explique con claridad cómo se gestiona la riqueza petrolera del país.
No existe una plataforma nacional de fácil acceso en la que los ciudadanos puedan consultar periódicamente:
cuántos barriles se producen cada día, cuánto petróleo se exporta, a qué precio se vende, qué porcentaje corresponde al Estado, qué parte reciben las empresas operadoras, cuánto se recauda en impuestos y regalías y cuál es el destino final de esos ingresos.
Las estadísticas internacionales permiten obtener cifras aproximadas de producción y exportación, pero no sustituyen la información que deberían publicar las propias instituciones nacionales.
Tampoco resulta sencillo acceder a los contratos de producción compartida, conocer los porcentajes asignados a cada participante o calcular cuánto obtiene realmente el Estado por cada barril vendido.
Esta falta de información alimenta dudas y dificulta que la población comprenda por qué un país exportador de crudo puede sufrir problemas para abastecer sus propias estaciones de servicio.
Publicar estos datos no debería interpretarse como un ataque a las instituciones ni a las compañías. Al contrario, permitiría reforzar la confianza ciudadana, mejorar la rendición de cuentas y proteger la credibilidad del sector petrolero.
Una crisis con responsabilidades compartidas
TotalEnergies debe explicar qué ocurrió y si cumplió todas sus obligaciones durante los días de escasez. Por su posición en el mercado, la multinacional no puede quedar al margen de las preguntas.
Sin embargo, la información disponible no demuestra que la empresa sea la única causante del problema ni que haya interrumpido deliberadamente el suministro.
La crisis también interpela a GEPetrol, al Ministerio competente y al conjunto de las instituciones responsables de planificar las importaciones, mantener reservas estratégicas y garantizar el abastecimiento nacional.
Después de más de tres décadas de producción petrolera, Guinea Ecuatorial continúa dependiendo del extranjero para obtener gasolina y gasóleo. Esa realidad no puede atribuirse únicamente a una empresa privada.
El verdadero debate debería ir más allá de la búsqueda inmediata de responsables. El país necesita saber qué falló, quién incumplió sus obligaciones y qué medidas concretas impedirán que una situación similar vuelva a repetirse.
También necesita definir qué papel debe desempeñar GEPetrol, cuándo estará operativa una refinería nacional y cómo se garantizará que los ingresos del petróleo se traduzcan en industria, empleo, seguridad energética y bienestar para la población.
La escasez de combustible no es solo un problema de estaciones vacías. Es una señal de que Guinea Ecuatorial todavía debe completar la transformación de su riqueza petrolera en una verdadera autonomía energética.