Menú
Costa de Marfil recupera el Djidji Ayôkwé, el tambor sagrado arrebatado por Francia hace más de un siglo
Por Bnn África
Publicado en 09/08/2026 17:43
Cultura

 

Más de cien años después de haber sido confiscado por las autoridades coloniales francesas, el histórico Djidji Ayôkwé ha regresado al lugar donde nació. Su retorno se ha convertido en un poderoso símbolo de memoria, identidad y recuperación del patrimonio africano.

Costa de Marfil ha vivido uno de los momentos culturales más simbólicos de su historia reciente. El Djidji Ayôkwé, un monumental tambor parlante considerado sagrado por la comunidad Atchan, también conocida como Ébrié, ha regresado finalmente a su tierra de origen después de más de un siglo fuera del país.

El instrumento fue presentado públicamente el viernes 7 de agosto, coincidiendo con la celebración del Día de la Independencia de Costa de Marfil, en una jornada marcada por la emoción de autoridades tradicionales, representantes del Gobierno y cientos de ciudadanos.

Con más de tres metros de longitud y unos 430 kilogramos de peso, el Djidji Ayôkwé no era simplemente un instrumento musical. Durante generaciones desempeñó una función esencial dentro de las comunidades locales: permitía transmitir mensajes a larga distancia, alertar sobre peligros, convocar reuniones, anunciar ceremonias e incluso movilizar a la población en momentos de conflicto.

Precisamente esa capacidad de comunicación convirtió al tambor en un elemento estratégico durante la resistencia frente al avance colonial.

En 1916, la administración colonial francesa lo confiscó de manera ilícita. Años más tarde, en 1929, fue trasladado a Francia e incorporado a las colecciones del Museo de Etnografía del Trocadero, antes de terminar conservado en el actual Museo del Quai Branly-Jacques Chirac, en París. El propio Ministerio de Cultura francés reconoce oficialmente las circunstancias de aquella confiscación.

Un regreso esperado durante generaciones

Costa de Marfil llevaba años reclamando la devolución de parte de su patrimonio cultural trasladado a Francia durante el periodo colonial. La petición oficial para recuperar el Djidji Ayôkwé fue formulada por el presidente Alassane Ouattara el 1 de agosto de 2019, y Francia anunció posteriormente su disposición a devolverlo.

El proceso culminó el 20 de febrero de 2026, cuando Francia y Costa de Marfil firmaron en París el acta que formalizaba la transferencia de propiedad y la entrega material del tambor.

La UNESCO calificó su restitución como un ejemplo significativo de cooperación cultural entre ambos países y anunció además apoyo financiero para su conservación, valorización y promoción en territorio marfileño.

Sin embargo, su regreso adquirió una dimensión mucho más profunda cuando el Djidji Ayôkwé volvió a ser mostrado ante la población.

Transportado dentro de una estructura protegida y acompañado por una ceremonia oficial, el tambor recorrió el distrito de Yopougon, en Abiyán, antes de continuar hacia Adjamé, su lugar de origen. Allí fue recibido por responsables políticos, autoridades tradicionales y numerosos habitantes.

Durante la ceremonia también se realizaron libaciones tradicionales en homenaje a los antepasados, reforzando el carácter espiritual y comunitario de un objeto cuya importancia va mucho más allá de su valor artístico.

Para muchos habitantes, contemplarlo significó recuperar físicamente una parte de una historia conocida durante décadas únicamente a través de relatos.

Más que una obra de museo

El regreso del Djidji Ayôkwé se produce además en un momento de profunda transformación del debate sobre el patrimonio africano conservado en Europa.

Francia aprobó en mayo de 2026 una nueva legislación destinada a facilitar la restitución de bienes culturales obtenidos mediante robo, pillaje, violencia o determinadas formas de apropiación ilícita. La reforma establece un marco general que permite resolver determinados procesos sin que sea necesario aprobar una ley específica para cada objeto.

Países como Benín y Senegal también mantienen reclamaciones para recuperar piezas de enorme importancia histórica y espiritual que permanecen en colecciones europeas.

El debate ya no gira exclusivamente alrededor de quién posee legalmente una obra. Para numerosas sociedades africanas, la cuestión afecta directamente a la memoria colectiva, la transmisión cultural y el derecho de nuevas generaciones a conocer físicamente elementos fundamentales de su propia historia.

El Djidji Ayôkwé será conservado y expuesto en el Museo de las Civilizaciones de Costa de Marfil, en Abiyán, donde podrá ser contemplado después de décadas formando parte de colecciones francesas.

Su regreso representa así algo más que la devolución de un objeto de madera.

Es el retorno de una voz que fue silenciada en 1916 y que, más de un siglo después, vuelve a resonar simbólicamente en la tierra a la que pertenece.

BNN África

Comentarios
¡Comentario enviado exitosamente!