La enfermedad continúa propagándose en varias provincias congoleñas, especialmente en el este del país, donde el conflicto, los desplazamientos de población y las dificultades de acceso al agua potable complican la respuesta sanitaria.
La República Democrática del Congo continúa enfrentándose a una grave epidemia de cólera que mantiene bajo presión a un sistema sanitario ya afectado por otras emergencias. La última actualización regional disponible de UNICEF sitúa en más de 30.400 los casos registrados durante 2026 y en cerca de 700 las muertes, lo que convierte a la RDC en el país con mayor número de fallecimientos por cólera entre los Estados afectados actualmente en África occidental y central.
La situación adquiere especial gravedad en las provincias orientales. Médicos Sin Fronteras (MSF) informó recientemente de un repunte del cólera en Kivu del Sur, especialmente en Bukavu y Shabunda. En Goma, capital de Kivu del Norte, más de 2.410 pacientes con cólera fueron atendidos entre mayo y comienzos de agosto en instalaciones apoyadas por la organización humanitaria.
El este del país, entre los principales focos
Las condiciones existentes en el este de la RDC favorecen especialmente la transmisión de la enfermedad. Comunidades desplazadas por los conflictos armados conviven en numerosos puntos con dificultades para acceder a agua potable, sistemas adecuados de saneamiento y servicios médicos.
La Organización Mundial de la Salud ya había identificado a Kivu del Norte y Kivu del Sur entre las provincias que concentraban una parte importante de los contagios, destacando particularmente la elevada transmisión en comunidades próximas a lagos y zonas donde las condiciones de agua, saneamiento e higiene siguen siendo deficientes. La inseguridad también dificulta el acceso de los equipos sanitarios a determinadas zonas.
UNICEF advierte además de que el problema ha dejado de ser exclusivamente nacional. Los brotes actuales están conectados a través de dos grandes corredores epidemiológicos en África central y occidental. Uno de ellos sigue la cuenca del río Congo, comunicando focos existentes en la República Democrática del Congo, la República del Congo y la República Centroafricana.
Las lluvias estacionales y las inundaciones pueden agravar la situación al contaminar fuentes de agua, dañar infraestructuras sanitarias y dificultar todavía más el acceso a poblaciones vulnerables. Los movimientos de población y el comercio transfronterizo añaden otro elemento de riesgo para la expansión de la enfermedad.
Un país golpeado por varias epidemias simultáneamente
La emergencia del cólera coincide además con una situación sanitaria excepcionalmente delicada en la RDC. Este miércoles, 19 de agosto, datos gubernamentales recogidos por Reuters elevaron a 5.021 los casos confirmados del actual brote de enfermedad por virus del Ébola y a 2.378 las muertes, mientras las autoridades y organizaciones internacionales intentan contener su propagación.
MSF ha advertido precisamente de que la respuesta al Ébola no debe provocar que enfermedades como el cólera, el sarampión o la malaria queden relegadas. En algunas de las mismas provincias afectadas por el Ébola se mantienen simultáneamente operaciones contra el cólera, aumentando considerablemente la presión sobre los profesionales sanitarios y las estructuras médicas.
Una enfermedad prevenible que puede matar en pocas horas
El cólera es una infección intestinal provocada por la bacteria Vibrio cholerae, generalmente transmitida mediante agua o alimentos contaminados. Puede producir diarrea acuosa intensa y una rápida pérdida de líquidos. Sin tratamiento, los casos graves pueden provocar la muerte en cuestión de horas debido a la deshidratación.
Sin embargo, se trata de una enfermedad que puede prevenirse y tratarse. La OMS señala que la mayoría de los enfermos pueden recuperarse mediante la administración rápida de soluciones de rehidratación oral, mientras que los pacientes con deshidratación grave necesitan líquidos intravenosos y, en determinados casos, antibióticos. El acceso continuado a agua potable, saneamiento, higiene y vacunación oral constituye la principal estrategia para reducir los contagios.
UNICEF está solicitando 15 millones de dólares adicionales para reforzar durante los próximos seis meses la respuesta contra el cólera en África occidental y central, incluyendo intervenciones de suministro de agua potable, saneamiento, vigilancia epidemiológica, vacunación y coordinación transfronteriza.
Las cifras deben interpretarse con cautela
Los balances sobre el cólera en la RDC pueden variar entre organismos debido a las fechas de corte, las definiciones utilizadas para clasificar casos sospechosos o confirmados y las revisiones posteriores de los sistemas nacionales de vigilancia. La propia OMS advierte de que los datos epidemiológicos pueden modificarse retrospectivamente y que la inseguridad y las dificultades de acceso pueden provocar retrasos o infranotificación.
Para la República Democrática del Congo, la lucha contra el cólera vuelve así a poner sobre la mesa un problema que va mucho más allá de la atención médica: el acceso al agua potable, el saneamiento y unas infraestructuras sanitarias capaces de funcionar incluso en territorios afectados por el conflicto.
Mientras el país concentra parte de sus recursos en contener el Ébola, las organizaciones humanitarias insisten en que el cólera continúa matando y que descuidar esta epidemia podría abrir un nuevo frente en una de las crisis sanitarias más complejas que afronta actualmente África.
