El vicepresidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Nguema Obiang Mangue, se pronunció en la tarde del viernes 1 de mayo a través de la red social X sobre el fallecimiento del padre Fortunato Nsue, párroco de la capilla del barrio Paraíso, un suceso que ha generado inquietud y debate en la opinión pública.
En su comunicado, el vicepresidente expresó que “el fallecimiento del Padre Fortunato Nsue nos afectó a todos y ese dolor permanece en nuestros corazones”, al tiempo que informó de que el Gobierno gestionó la llegada de un equipo de forenses egipcios para realizar la autopsia con el objetivo de esclarecer las causas de la muerte.
Asimismo, defendió la validez del informe forense y cuestionó las críticas surgidas posteriormente, señalando que estas reflejan, según sus palabras, una negativa a aceptar los resultados presentados. No obstante, también invitó a quienes discrepan a aportar expertos de su confianza para realizar nuevos exámenes y contrastar los hallazgos obtenidos.
Este posicionamiento institucional ha reabierto el debate sobre la capacidad del sistema forense nacional para afrontar investigaciones de este tipo sin recurrir a apoyo externo. Analistas consultados consideran que el caso pone de relieve la necesidad de fortalecer las estructuras médico-forenses del país, así como garantizar su independencia y nivel técnico.
De igual modo, el suceso ha vuelto a situar en el centro de la discusión la situación del sistema sanitario en su conjunto, especialmente en lo relativo a la atención primaria en zonas rurales y la ausencia de un sistema nacional digitalizado de historiales médicos. Expertos en salud pública señalan que la existencia de registros clínicos completos y accesibles permitiría mejorar el seguimiento de enfermedades y aportar información clave en casos de fallecimientos bajo circunstancias no esclarecidas.
En este contexto, el caso del padre Fortunato Nsue no solo plantea interrogantes sobre las causas de su muerte, sino que también evidencia desafíos estructurales en el sistema sanitario y forense de Guinea Ecuatorial, en un momento en el que la sociedad demanda mayor transparencia, rigor científico y capacidad institucional para responder a situaciones de esta naturaleza.