A medida que Etiopía se prepara para celebrar sus elecciones generales este 1 de junio, el primer ministro Abiy Ahmed continúa gozando de un fuerte respaldo en Beshasha, la pequeña localidad rural de la región de Oromia donde nació y creció, y donde sigue siendo considerado un símbolo de orgullo y progreso para gran parte de la población local.
Los carteles de campaña del gobernante Partido de la Prosperidad dominan la carretera que conduce a esta comunidad de aproximadamente 8.000 habitantes, situada en el suroeste del país. Allí, numerosos residentes destacan los proyectos de desarrollo impulsados durante los últimos años como prueba tangible de la transformación que, según afirman, ha experimentado la zona bajo el liderazgo de Abiy.
Nacido en 1976 en una familia de origen humilde, Abiy Ahmed se convirtió en la primera persona perteneciente a la etnia oromo, el grupo étnico más numeroso de Etiopía, en alcanzar el cargo de primer ministro. Para muchos habitantes de Beshasha, su ascenso al poder representa un hito histórico tras décadas en las que numerosos oromo consideraban que estaban excluidos de los principales centros de decisión política.
Las obras de modernización son visibles en distintos puntos de la localidad. Nuevas viviendas, una biblioteca y pequeños comercios han surgido a lo largo de la carretera recientemente pavimentada que conecta la zona con Jimma, una de las principales ciudades de Oromia.
“Jamás imaginamos que construirían carreteras de esta calidad aquí. En menos de un año completaron proyectos que cambiaron completamente nuestra comunidad”, señaló Haider Fayidi, un comerciante local de 29 años.
Ese sentimiento es compartido por numerosos residentes que atribuyen al gobierno de Abiy la mejora de las infraestructuras y las oportunidades económicas en la región.
“Durante años escuchamos que un oromo nunca podría llegar al poder. Nunca pensamos que el líder de Etiopía saldría de este pueblo”, añadió Fayidi.
Desde su llegada al poder en 2018, Abiy Ahmed ha protagonizado una de las trayectorias políticas más relevantes y controvertidas del continente africano. Inicialmente fue celebrado por la comunidad internacional por sus reformas políticas y por el histórico acuerdo de reconciliación alcanzado con Eritrea, logro que le valió el Premio Nobel de la Paz en 2019.
Sin embargo, su mandato también ha estado marcado por importantes desafíos. La guerra de Tigray, desarrollada entre 2020 y 2022, dejó cientos de miles de víctimas y generó una profunda crisis humanitaria, afectando significativamente la imagen internacional del mandatario. Paralelamente, diversas organizaciones y sectores de la oposición han expresado preocupación por lo que consideran una creciente concentración del poder y restricciones al espacio político.
A pesar de estas críticas, el apoyo popular hacia Abiy sigue siendo sólido en su lugar de origen. Abdulqadir Abagaron, agricultor de 59 años y vecino de Beshasha desde hace décadas, asegura que el actual primer ministro ya destacaba desde muy joven.
“Siempre tuvo algo especial. Desde niño mostraba cualidades de liderazgo y una gran preocupación por la paz y la comunidad”, afirmó.
El Partido de la Prosperidad controla actualmente cerca del 96 % de los escaños del Parlamento etíope y los analistas prevén una amplia victoria electoral que reforzaría aún más la posición política de Abiy Ahmed.
Se espera que el primer ministro emita su voto en Beshasha durante la jornada electoral, mientras decenas de habitantes ultiman los preparativos y labores de limpieza en las calles de la localidad para recibir a quien consideran uno de los hijos más ilustres de la comunidad.