Fuentes próximas al fútbol ecuatoguineano aseguran que la FEGUIFUT habría abonado las compensaciones correspondientes a la selección masculina, mientras las jugadoras de la absoluta femenina seguirían pendientes de cobro tras los últimos amistosos internacionales.
La gestión de los recursos destinados a las selecciones nacionales vuelve a generar interrogantes en Guinea Ecuatorial. Según fuentes procedentes del entorno del fútbol nacional, durante la reciente ventana internacional de la FIFA, las selecciones absoluta masculina y femenina disputaron varios encuentros amistosos para los que fueron convocados futbolistas ecuatoguineanos que militan en clubes extranjeros.
Tras la celebración de estos compromisos, la Federación Ecuatoguineana de Fútbol, FEGUIFUT, habría efectuado los pagos reglamentarios correspondientes a los integrantes de la selección masculina. Sin embargo, las mismas fuentes sostienen que las jugadoras de la selección femenina todavía no habrían recibido las compensaciones acordadas.
BNN África no ha podido verificar de manera independiente toda la documentación relativa a estos pagos, por lo que corresponde a la Federación aclarar públicamente la situación y explicar qué criterios se han seguido.
Una diferencia de trato que requiere explicaciones
De confirmarse, la situación abriría un serio debate sobre la igualdad de trato entre ambas selecciones nacionales.
¿Por qué se habría priorizado el pago a la selección masculina? ¿Existía presupuesto suficiente para cubrir los compromisos económicos de ambos equipos? ¿Se trata de un retraso administrativo o de una decisión relacionada con la distribución de los fondos?
Estas preguntas cobran especial relevancia teniendo en cuenta la trayectoria de la selección femenina de Guinea Ecuatorial, campeona de África en 2008 y 2012 y una de las mayores referencias deportivas del país en el ámbito continental.
El historial de las jugadoras, sin embargo, no debería ser el único argumento para exigir un trato justo. La igualdad institucional debe garantizarse a todos los deportistas que representan al país, independientemente de su sexo, categoría o repercusión mediática.
¿Falta de recursos o falta de planificación?
La posible ausencia de pago plantea dos escenarios igualmente preocupantes.
Si la Federación no dispone de fondos suficientes para atender las obligaciones contraídas con ambas selecciones, debería explicar cómo se diseñó el presupuesto de la concentración y por qué se convocaron encuentros internacionales sin garantizar previamente los recursos necesarios.
Si los fondos existen, pero no han sido gestionados de forma adecuada, el problema sería de planificación, control administrativo y establecimiento de prioridades.
En cualquiera de los dos casos, la falta de información alimenta la percepción de improvisación que desde hace años afecta a distintas instituciones deportivas y públicas de Guinea Ecuatorial.
La gestión institucional no puede depender de decisiones poco transparentes ni de respuestas tardías. Los presupuestos deben planificarse con antelación, las obligaciones deben cumplirse y los responsables deben rendir cuentas cuando los compromisos asumidos no se ejecutan.
La gestión de fondos institucionales, bajo cuestionamiento
El caso refleja un problema más amplio: la dificultad de numerosas instituciones ecuatoguineanas para gestionar con eficacia, transparencia y previsión los recursos que tienen asignados.
La mediocridad institucional no siempre se manifiesta únicamente en la falta de dinero. También aparece cuando no existen calendarios de pago claros, mecanismos de control, informes públicos o explicaciones convincentes ante posibles desigualdades.
Una federación deportiva debe ser capaz de organizar concentraciones, cubrir desplazamientos, atender a los futbolistas y garantizar que los compromisos económicos se cumplen de manera equitativa.
Cuando estas obligaciones básicas no se respetan, resulta legítimo preguntarse si quienes dirigen la institución cuentan con la capacidad técnica y administrativa necesaria para desempeñar sus funciones.
La FEGUIFUT debe ofrecer una explicación pública
La Federación Ecuatoguineana de Fútbol tiene la oportunidad de aclarar si las jugadoras han sido pagadas, cuándo se realizarán los abonos pendientes y cuáles son las razones de la aparente diferencia de trato.
La transparencia permitiría despejar dudas, proteger la imagen de la institución y evitar que esta situación se interprete como una nueva muestra de marginación hacia el fútbol femenino.
Si los problemas de gestión son persistentes y los responsables no pueden garantizar el funcionamiento correcto de la Federación, debería abrirse un debate serio sobre la continuidad de la actual dirección y la necesidad de incorporar perfiles con mayor preparación, experiencia y capacidad de administración.
No se trata de promover una confrontación, sino de exigir responsabilidad.
Las instituciones pertenecen al país y deben estar al servicio de los deportistas. Cuando la gestión no está a la altura, la renovación deja de ser una amenaza y se convierte en una necesidad.