Washington y Yaundé abren una nueva etapa económica con proyectos en energía, minería, infraestructuras, tecnología y logística.

Camerún vuelve a situarse en el radar de los grandes inversores internacionales. Estados Unidos y el Gobierno camerunés han puesto sobre la mesa una cartera de proyectos y operaciones comerciales valorada en aproximadamente 7.000 millones de dólares, cerca de 4 billones de francos CFA, una cifra que da una idea de la dimensión que puede alcanzar la nueva relación económica entre ambos países.

Según fuentes procedentes de la Embajada de Estados Unidos en Camerún, el anuncio se realizó tras el primer Diálogo Económico y Comercial Bilateral entre Estados Unidos y Camerún, celebrado el 27 de agosto en Yaundé.

La reunión no se limitó a una declaración política. Empresas estadounidenses ya están trabajando o negociando proyectos concretos en sectores considerados estratégicos: minerales críticos, energía, infraestructuras, tecnología, transporte, logística y explotación forestal.

Ahora bien, conviene poner la cifra en contexto. Los 7.000 millones de dólares no representan dinero ya transferido o inversiones completamente ejecutadas. Se trata de proyectos que se encuentran en distintas etapas: algunos están en negociación, otros buscan financiación y otros avanzan ya hacia su puesta en marcha.

Los minerales, una pieza clave

Uno de los sectores que más interés despierta en Washington es el de los minerales críticos. La empresa estadounidense Tronox, con sede en Connecticut, trabaja junto a la australiana Lion Rock en un proyecto de rutilo valorado en unos 500 millones de dólares, aproximadamente 286.000 millones de francos CFA.

El rutilo es una importante fuente natural de titanio y se utiliza en industrias tecnológicas, manufactureras y aeroespaciales. En un momento en el que las grandes potencias buscan asegurar sus cadenas de suministro, este tipo de recursos ha adquirido una importancia estratégica creciente.

También aparece el proyecto de Nkamouna, conocido por sus reservas de cobalto, níquel y manganeso.

La compañía estadounidense ARM, con sede en Washington D. C., mantiene conversaciones para desarrollar el yacimiento y contempla una inversión inicial de aproximadamente 85 millones de dólares, alrededor de 49.000 millones de francos CFA.

No es un detalle menor. El cobalto, el níquel y el manganeso son esenciales para sectores como las baterías eléctricas, la movilidad, la industria tecnológica y la fabricación avanzada.

Un nuevo aeropuerto para Duala

Las grandes infraestructuras ocupan otro lugar central en las conversaciones. La empresa A. Epstein and Sons International, con sede en Illinois, junto con su socio financiero ITF, estudia la construcción de un nuevo aeropuerto en el área metropolitana de Duala.

El proyecto tendría un coste aproximado de 2.000 millones de dólares, cerca de 1,14 billones de francos CFA.

Si finalmente sale adelante, podría convertirse en una de las mayores inversiones aeroportuarias de los últimos años en África Central y reforzar el papel de Duala como principal puerta económica de Camerún.

La misma empresa mantiene conversaciones sobre otro proyecto de unos 230 millones de dólares, aproximadamente 131.000 millones de francos CFA, para construir modernas salas de espectáculos en Yaundé, Duala y Bamenda.

Grand Eweng, la gran apuesta energética

Pero el proyecto individual de mayor envergadura se encuentra en el sector energético.La empresa Hydromine, con sede en Nueva York, trabaja en el desarrollo del proyecto hidroeléctrico Grand Eweng, previsto sobre el río Sanaga.

La inversión estimada alcanza los 3.500 millones de dólares, aproximadamente 2 billones de francos CFA, con una capacidad proyectada de alrededor de 1.040 megavatios.

Si el proyecto llega a ejecutarse, su impacto podría ir mucho más allá de aumentar la producción eléctrica. Una mayor disponibilidad de energía permitiría atraer nuevas industrias, facilitar la transformación local de materias primas y mejorar la competitividad de la economía camerunesa.

Para Camerún, esa puede ser una de las claves: producir más electricidad no solo para abastecer hogares, sino también para sostener una economía más industrializada.

Inteligencia artificial y centros de datos

La nueva relación económica también mira hacia la economía digital. Según fuentes procedentes de la Embajada estadounidense en Camerún, la empresa tecnológica Cybastion, con sede en Virginia, ha anunciado su intención de invertir aproximadamente 75 millones de dólares, unos 43.000 millones de francos CFA, en un proyecto que incluiría un centro de datos impulsado por inteligencia artificial y una planta de generación eléctrica en Duala.

La iniciativa apunta a uno de los grandes retos tecnológicos del continente: aumentar la capacidad de almacenamiento y procesamiento de datos dentro de África.

Por su parte, la fintech estadounidense Azamra busca facilitar las inversiones de la diáspora camerunesa y agilizar los pagos digitales entre países.

Esto amplía claramente el tipo de relación que Washington pretende construir con Camerún. Ya no se trata únicamente de recursos naturales e infraestructuras, sino también de tecnología, datos y servicios financieros.

FedEx también mira a Duala

La logística es otro de los sectores que empieza a moverse. FedEx, junto con su socio local Globex Cameroun S.A.R.L., trabaja en un plan para establecer una instalación de almacenamiento en el Aeropuerto Internacional de Duala.

Una infraestructura de este tipo podría facilitar la distribución de mercancías y mejorar las conexiones comerciales de empresas camerunesas con otros mercados.

A esto se suma una operación de aproximadamente 83 millones de dólares, cerca de 47.000 millones de francos CFA, de Hoffman Equipment, empresa estadounidense con sede en Nueva Jersey, destinada al suministro de equipos para proyectos de infraestructura y programas de formación técnica.

En el sector forestal, Taylor Guitars y su socio camerunés Crelicam continúan trabajando con madera de ébano procedente de Camerún bajo un modelo de abastecimiento sostenible.

Washington también pide cambios

El encuentro de Yaundé no estuvo centrado únicamente en anuncios de inversión.

Estados Unidos también planteó la necesidad de mejorar determinadas condiciones para hacer más atractivo el mercado camerunés a las empresas extranjeras.

Entre los temas abordados figuran la fiscalidad, el transporte marítimo, la logística y la reforma del sector minero.

El mensaje es claro: las empresas están interesadas, pero para convertir ese interés en inversiones reales necesitan reglas más previsibles, procedimientos más ágiles y un entorno empresarial que reduzca los riesgos.

Los dos gobiernos acordaron crear grupos de trabajo conjuntos para seguir de cerca los proyectos y evitar que el diálogo quede únicamente en una sucesión de reuniones y anuncios. Estados Unidos acogerá la próxima edición del encuentro en 2027.

Una oportunidad, pero también una prueba para Camerún

El anuncio llega en un momento en el que África Central despierta cada vez más interés por sus recursos naturales, su potencial energético y su posición geográfica.

Camerún posee salida al Atlántico, una economía relativamente diversificada y un peso importante dentro de la región. Todo ello lo convierte en un socio atractivo para las grandes potencias económicas.

El creciente interés de Estados Unidos también debe leerse dentro de una competencia internacional más amplia. China lleva años financiando y construyendo infraestructuras en numerosos países africanos, mientras que Europa y otros actores internacionales buscan igualmente ampliar su presencia económica.

Washington parece dispuesto ahora a ganar terreno mediante inversión privada, tecnología, energía y acceso a minerales estratégicos.

Pero para Camerún, la verdadera noticia no será únicamente que se hayan anunciado 7.000 millones de dólares, cerca de 4 billones de francos CFA, en oportunidades.

La verdadera prueba será comprobar cuántos de esos proyectos terminan convirtiéndose en obras visibles, empresas operativas, puestos de trabajo, nuevas infraestructuras y oportunidades reales para la población.

Porque entre un anuncio de inversión y una inversión efectiva puede existir una distancia considerable.

Y esa distancia será la que determine si este acercamiento entre Washington y Yaundé se queda en una cifra llamativa o termina marcando una nueva etapa para la economía camerunesa.