Senegal se ha coronado campeón de la Copa Africana de Naciones tras imponerse a Marruecos en una final intensa y disputada que se resolvió en la prórroga, en el estadio Príncipe Moulay Abdellah de la capital marroquí.
El único gol del encuentro llegó en el minuto 94, cuando el centrocampista senegalés Pape Gueye aprovechó un desajuste defensivo para batir al guardameta local y dar a su país el segundo título continental de su historia.
El partido estuvo dominado por el equilibrio táctico y la solidez defensiva de ambos equipos durante los 90 minutos reglamentarios, con escasas ocasiones claras de gol. La tensión aumentó en la segunda parte de la prórroga, cuando el árbitro señaló un penalti a favor de Marruecos tras la intervención del VAR, una decisión que provocó protestas del conjunto senegalés.
El lanzamiento fue detenido por el portero Édouard Mendy, un momento que resultó decisivo para el desenlace del encuentro y que mantuvo con vida a Senegal hasta el gol definitivo.
La victoria consolida a Senegal como una de las selecciones más consistentes del fútbol africano en los últimos años, mientras que Marruecos, pese a contar con el apoyo de su afición, vuelve a quedarse a las puertas del título.
El torneo concluye así entre elogios al nivel competitivo mostrado y debates abiertos sobre el arbitraje y el uso del VAR en competiciones de máxima exigencia.