La violencia vuelve a golpear con fuerza a Malí después de que una nueva ofensiva armada dejara decenas de muertos en la región central de Mopti, una de las zonas más inestables del país africano y epicentro de la expansión yihadista en el Sahel.
Según ha sabido BNN ÁFRICA por medio de la agencia Reuters, hombres armados vinculados al Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes, organización afiliada a Al Qaeda, lanzaron ataques coordinados contra varias localidades rurales, causando numerosas víctimas entre civiles y milicias progubernamentales.
Las incursiones se produjeron en medio de un contexto de creciente deterioro de la seguridad nacional, mientras la junta militar encabezada por Assimi Goïta intenta contener el avance insurgente en distintas regiones del país. Fuentes de seguridad citadas por Reuters aseguran que las fuerzas malienses han intensificado las operaciones militares tras los ataques, aunque la capacidad de respuesta continúa viéndose limitada por la amplitud territorial del conflicto.
La nueva ola de violencia confirma el agravamiento de la crisis en Malí, donde grupos yihadistas mantienen una fuerte presencia tanto en el norte como en el centro del territorio. Analistas internacionales consideran que la situación actual representa uno de los mayores desafíos para las autoridades de transición desde los golpes de Estado que sacudieron el país en los últimos años.
Además de la crisis humanitaria y de seguridad, la escalada armada aumenta la preocupación sobre la estabilidad regional en el Sahel, especialmente en países vecinos como Burkina Faso y Níger, igualmente afectados por el extremismo armado.