La cadena francesa reconoce un error en una de sus emisiones, asegura haber rectificado y pide a las autoridades guineanas que reconsideren una medida que también impide trabajar en el país a sus corresponsales y colaboradores.
BNN África | Conakri
Guinea ha suspendido las emisiones de France 24 en todo el país y ha retirado las acreditaciones de los periodistas que trabajan para la cadena francesa. Una decisión que convierte una polémica surgida por una expresión pronunciada en antena en un nuevo debate sobre los límites de la regulación de los medios y la libertad de información.
El origen del conflicto está en la forma en que un periodista de France 24 se refirió al presidente Mamadi Doumbouya durante una emisión. El mandatario fue presentado como «presidente golpista», una expresión que provocó la reacción de la Alta Autoridad de la Comunicación (HAC), organismo encargado de regular el sector audiovisual y la prensa en Guinea.
Doumbouya llegó al poder en septiembre de 2021 tras el golpe de Estado que puso fin al Gobierno de Alpha Condé. Desde entonces, el escenario político guineano ha atravesado un proceso de transición y posteriores cambios institucionales, un contexto que la HAC considera que France 24 no reflejó adecuadamente al utilizar aquella expresión.
El regulador reaccionó inicialmente con una advertencia. Sin embargo, el asunto no terminó ahí.
La HAC decidió posteriormente prohibir la difusión de France 24 en territorio guineano y retirar las acreditaciones concedidas a sus corresponsales, enviados especiales y colaboradores.
La medida afecta no solo a la señal televisiva tradicional. Las autoridades también ordenaron impedir el acceso a los diferentes canales utilizados por France 24 para distribuir sus contenidos en Guinea.
France 24 admite el error
La cadena francesa no ha defendido la expresión que desencadenó la controversia.
France 24 reconoció que se había cometido un error editorial y aseguró haberlo corregido tanto durante sus emisiones como en sus plataformas digitales. También presentó disculpas y sostuvo que no existió intención de faltar al respeto al presidente ni a las instituciones guineanas.
La directora de la cadena, Vanessa Burggraf, se dirigió además al presidente Mamadi Doumbouya para expresar su pesar por lo ocurrido y solicitar que la decisión sea reconsiderada.
Las disculpas, sin embargo, no han provocado hasta ahora el levantamiento de la medida.
France 24 permanece suspendida y sus periodistas han perdido las acreditaciones que les permitían trabajar oficialmente en Guinea.
La controversia se amplía
El caso llega además en un momento de creciente atención sobre las relaciones entre las autoridades guineanas y los medios internacionales.
Poco antes de la decisión contra France 24, la HAC había retirado también la acreditación al corresponsal de Jeune Afrique en Guinea, Mamadou Diawo Barry, alegando incumplimientos de las normas profesionales y deontológicas.
La sucesión de ambas decisiones ha generado preocupación entre organizaciones internacionales de defensa de la prensa.
El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) ha pedido que las medidas sean revocadas. Para estas organizaciones, una cosa es exigir rigor y responsabilidad a los periodistas y otra distinta es impedir la actividad de un medio y de sus profesionales.
Las autoridades guineanas mantienen una posición diferente: consideran que los medios, nacionales o extranjeros, deben respetar las normas profesionales y la legislación vigente cuando trabajan dentro del país.
Son dos planteamientos que vuelven a colocar sobre la mesa una cuestión especialmente sensible: hasta dónde puede llegar la capacidad de un Estado para regular a los medios sin restringir el derecho de los ciudadanos a recibir información.
Un problema que trasciende Guinea
La tensión entre France 24 y algunos gobiernos africanos no comenzó en Conakri.
Durante los últimos años, la cadena francesa ha sido objeto de suspensiones o restricciones en varios países del continente, particularmente en el Sahel. Mali, Burkina Faso y Níger han adoptado medidas contra medios franceses en un contexto marcado por el deterioro de sus relaciones políticas con París y por un profundo cambio en el panorama informativo regional.
El caso de Guinea tiene, no obstante, un origen concreto: una expresión pronunciada durante una emisión que la propia France 24 reconoce como un error.
Precisamente por ello, el siguiente paso adquiere especial importancia.
La cuestión ya no es únicamente determinar si aquella frase fue apropiada. La propia cadena la ha rectificado. El debate se centra ahora en si las disculpas y correcciones serán suficientes para cerrar el episodio o si la prohibición permanecerá vigente.
Mientras se espera una decisión, hay una consecuencia inmediata: France 24 ya no puede emitir normalmente en Guinea y sus periodistas acreditados han perdido la autorización para ejercer en el país bajo esas credenciales.
Lo que comenzó con unas palabras pronunciadas en televisión ha terminado convirtiéndose en un asunto de alcance mucho mayor para el panorama mediático guineano.
Fuentes: Alta Autoridad de la Comunicación de Guinea (HAC); AFP; France 24; Committee to Protect Journalists (CPJ).



